Unos 50.000 educadores en Nueva Zelanda paralizaron labores el jueves, tras el estancamiento de las negociaciones del sindicato con el ministerio de Educación para mejorar los salarios y condiciones de trabajo.
Los profesores se manifestaron con pancartas que decían "no puedo pagar el dentista" o "muy pobres para imprimir rótulos buenos", durante la huelga de un solo día que obligó a cerrar escuelas, colegios y jardines infantiles en todo el país.
Los sindicatos argumentaron que la última oferta salarial del gobierno no cubre la inflación y que el sector educativo está en un "punto de crisis" por la falta de maestros.